sábado, 3 de noviembre de 2012

KATE MIDDLETON La joya de la corona

En una reciente encuesta, las mujeres inglesas resultaron elegidas como las peores vestidas de Europa. 

Ante tan poco halagador rótulo, el Reino Unido contraataca ofreciéndonos la nueva joya de la corona: Catherine, duquesa de Cambridge.



Y que mejor ocasión que el Jubileo de Diamante de la reina para emprender la contraofensiva.




En visita oficial por el sudeste asiático, Kate, al servicio de Su Majestad, puso el listón bien alto y nos regaló diseños ingleses de exportación: Alexander McQueen, Jenny Packham, Alice Temperley y Catherine Walker entre otros.





Nacida  bajo el nombre de Catherine Elizabeth Middleton el 9 de enero de 1982 en Reading, Inglaterra, es hija de Carole y Michael Middleton quienes hicieron fortuna con "Party pieces" el negocio familiar de venta por catálogo de cotillón para fiestas infantiles.




La conocimos hace diez años con el apodo de Kate Middleton  mientras estudiaba Historia del Arte en la Universidad de St Andrews en Escocia con el príncipe William y daba sus primeros pasos en el amor y  soñaba en ostentar algún día el título de esposa y de princesa.



La veíamos pasear por las calles de Londres serena y esperanzada y ya demostraba su predilección por los vestidos – su prenda fetiche.



Para las veladas de gala, a las que era invitada como acompañante y novia del heredero de la corona, elegía un sencillo y juvenil modelo en diferentes tonos monocromáticos que privilegiaban su esbelta figura.


Su estilo se perfilaba como clásico, sencillo y femenino. Su guardarropa era el de una chica tradicional y al mismo tiempo moderna en el que abundaban las faldas, vestidos combinados con blazers y chaquetas, como así también los jeans y  botas.



Se decantaba por prendas accesibles compradas en las tiendas y en los grandes almacenes y cultivaba un bajo perfil lejos de diseños estrafalarios o de las grandes marcas.


Tras nueve largos años  de noviazgo y una ruptura en el medio, en la cual Kate no se amilanó y salió a romper la noche londinense con minifalda y Pippa al ataque, llegó el momento de decisión.


La táctica rindió sus frutos y William, quien hasta ese momento no sabía si podía amar a una sola mujer en su vida, temió perderla y reconsideró.


Disipada la duda existencial y superada la crisis sentimental, se abocaron a planear el futuro juntos.  




Se comprometieron el 16 de noviembre de 2010 y el príncipe le ofreció la famosa sortija de zafiros y diamantes que perteneciera a  su madre.




El feliz día Kate lució vestido azul eléctrico a tono con el anillo de prometida. Un sencillo modelo evasé ajustado a la cintura creación de la irlandesa Orla Kiely.



Al día siguiente cientos de británicas corrieron a comprar el modelito en cuestión, que colgaba en las perchas de las tiendas mundo desde hace al menos 3 décadas, pero  ahora lo usaba una plebeya que se convertiría en princesa por lo cual ¡era imprescindible contar con uno en el closet!

Después del compromiso hubo una sesión especial de fotos realizada por el famoso fotógrafo italiano Mario Testino en el palacio St James donde los novios lucían radiantes.


Para la ocasión Kate optó por un favorecedor vestido de Reiss color crema con lazo que le sentaba a la perfección.

Y en otra foto del posado lució  blusa de Whistles.



No cabe duda que Kate es una inglesa de pura cepa y consciente de la responsabilidad que implica ser la joven representante de un reino, siempre elige llevar diseños autóctonos.


 En estas fotos luciendo modelos de Matthew Williamson y Stella McCartney.





Y el día de su majestuosa boda la elegida fue Sara Burton, directora artística de Alexander McQueen, quien nos deleitó con un modelo inspiración Grace Kelly que no defraudó a los millones de espectadores que siguieron la boda desde todos los ángulos del orbe.


Blanca y radiante aparecía la novia bajo el cielo nublado de un típico día londinense.


Deslumbrante de la mano de su orgulloso padre caminaba rumbo al altar seguida de su hermana menor Pippa, a la que en un gesto de amor fraternal y grandeza de espíritu, invitó a que vistiera de blanco como ella  y la acompañara a recorrer la abadía de Westminster en el día más memorable de su vida y  en el que ambas hicieron historia.



Pippa fue catapultada a la fama por los paparazzi y por el clamor popular que soñaba con un posible romance en entre la hermanísima y el principito Harry.

¡La esperanza es lo último que se pierde!



Y la pequeña nieta de Camilla fue la graciosa damita de honor

Con tiara Cartier prestada por su abuela política la reina y con pendientes regalados por sus padres para la memorable ocasión, Kate estuvo a la altura.


Su vestido de boda fue valuado en 250.000 libras esterlinas y  exhibido en el Palacio de Buckingham en la muestra anual de verano de julio 2011 junto con la tiara, los pendientes, los zapatos y ¡hasta una réplica de la tarta nupcial!


Más de 600.000 visitantes acudieron a ver la muestra que fue un verdadero éxito.







Para la fiesta de casamiento se cambio el  vestido, repitiendo el mismo modelo, pero esta vez en seda natural color marfil, diseñado también por Sarah Burton de Alexander McQueen, enmarcando la cintura en pedrería y acompañándolo con un bolero de cashmere apropiado para las frescas temperaturas de abril de la incipiente primavera londinense.




Cabe mencionar que Camilla, actual esposa del príncipe Carlos, en afectuoso gesto para con su nuera, le hizo un regalo de boda personal obsequiándole una pulsera de oro con un dije que lleva la letra C con el monograma de Catherine, duquesa de Cambridge de un lado y el monograma de Camilla, duquesa de Cornwall del otro.  No sólo comparten la inicial del nombre sino que además comparten el título nobiliario de duquesa y, por si eso fuera poco, aman a hombres de la misma familia. 


Kate lució el brazalete en su muñeca derecha en el día de las Fuerzas Armadas y en el torneo de Wimbledon  junto con el anillo de compromiso que perteneciera a Lady Di en el dedo anular izquierdo que siempre lleva consigo. Las rivales históricas hacen las paces simbólicamente y conviven en armonía. Así es la vida...


A partir de su boda, la Duquesa de Cambridge,  decidió dejar bien alto el honor de las británicas y, como no hay mejor defensa que el ataque, renovó su vestuario y se hizo un lugar entre las mejores vestidas del planeta.


La gira emprendida  por EE.UU y Canadá  fue un éxito rotundo y cosechó la admiración de ambos pueblos. 


¡Había nacido una royal celebrity!







Aquí con el vestido estrella de Jenny Packham que causó sensación en Hollywood y que luego luciría Blair Waldorf en un capítulo de la quinta temporada de Gossip Girl.







Y de regreso en el Reino Unido en el año en que celebran el jubileo de diamante de la reina,  sus súbditos la aclaman y copian sus looks a rajatabla aumentando las ventas de cada prenda que luce , tanto es así que el furor se conoce con el nombre de "Kate Middleton effect”.











Kate Middleton ha sabido adaptarse a los requisitos que conlleva ser representante de la monarquía más famosa del mundo  y hoy Catherine, duquesa de Cambridge, es referente de estilo.







Nobleza obliga


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