martes, 30 de abril de 2013

MAXIMA REINA


El lema de la revolución francesa está bien para la vida real, pero ¿qué hay de nuestras fantasías?



¿Acaso no soñamos todas con el príncipe azul?

A estas alturas ya sabemos que el príncipe es quien nos ama y nos respeta pero si además nos ofreciera una corona de brillantes, un reino, una vida de prosperidad, repleta de viajes por el mundo, en principescos palacios, conociendo a personajes ilustres  que se sintieran honrados ante nuestra presencia




 Bueno, ¡eso es de cuento!



Si no existieran las diferencias sociales,
 seguro las inventaríamos 

Y hoy Maxima ha visto coronado todos sus sueños! 


 No sabemos si sus fantasías...


pero la verdad es que  enamoró al príncipe que

 hoy es rey


y él la  considera su mejor amiga, su alma gemela, su esposa , 
la madre de sus hijas y su reina consorte.

Ah! ¡ese es un hombre enamorado!


Ahora es cuando nos preguntamos: ¿cómo hicieron este puñado de plebeyas para derretir el corazón de un príncipe heredero?
¡

Ya sabemos que el amor es un misterio que según el 
Dr. Freud se resumiría en “mover aspectos psicológicos en el otro”


En el caso de Maxima podríamos decir que  es linda, 


simpática

 inteligente


educada 


con esa seguridad que brinda la estirpe 


y  la confianza que  proporciona pertenecer a los círculos de elite


pero además es positiva, entusiasta, espontánea


carismática 


y tiene lo que pocas en la realeza: estilo único



Máxima tiene un estilo Máxima:

 inconfundible, propio,  principesco.

A ella no le van los tapaditos de franela de Kate Middleton, ni los trajecitos de abogada de Letizia, ni los vestiditos de ama de casa de Mary, y por su puesto está en las antípodas del mal gusto de Mette-Marit.


Máxima siendo aún plebeya impuso elegancia en Holanda, las wanna-bes trataron de imitarla a rajatabla pero ...la elegancia no se puede aprender. 


El estilo es innato.


Antes de conocer al príncipe Maxima era una profesional de éxito en Nueva York, repleta de proyectos que disfrutaba de la vida y que frecuentaba el atelier de la diseñadora Graciela Naum en Buenos Aires que le preparaba una colección de modelitos para lucir en la Gran Manzana. 


¡ Qué espléndida!


Amarnos y respetarnos es el principio de una hermosa amistad con nosotras mismas.


Entonces ¿no sería maravilloso ir por la vida como si

 fuéramos dignas del más noble de los 


príncipes?



El primer paso para dejar de besar sapos sería empezar por querernos y mimarnos y trazarnos objetivos para alcanzar el máximo de nuestro potencial y ser la mejor versión de nosotras mismas.



y vivir una vida plena disfrutando de todo lo que nos ofrezca a cada paso y si al dar vuelta la esquina el amor nos sorprende, 
¡no nos sorprendamos que sea un príncipe!

¡TODAS SOMOS REINAS!




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